domingo 22 de noviembre de 2009

oh, the time


Descubro que tengo infinidad de nuevas ideas relacionadas con la autobiografía, los recuerdos, la memoria; las vivencias, experiencia, narrativas. No se me ocurre de qué manera todo esto saldrá alguna vez a la luz: por ahora lo que sabemos es que daré a luz en abril. No será tauro, como desean algunas, ni espero que piscis como otros: y eso que no me importa ni un rábano de qué signo será. He vuelto a cocinar milanesas que, aunque de pollo, han satisfecho los deseos. Compro chocolate negro (85%) y lo aborrezco por su amargura. Descubro que también contiene cafeína, y prefiero otro cortadito, entonces. No hay límites a los controles posibles sobre el cuerpo de la embarazada: me han recetado un suplemento vitamínico que cubre el 100% de todo lo que necesito ingerir por día. Eso para que no haga falta confiar en mi criterio de una alimentación balanceada. La imagen corporal me la han rechazado varias veces: que ahí no hay nada; que esa panza ya te la había visto antes. Suspiro (descubro que además de ser un gesto que creía estar incorporando a mi repertorio es en realidad un daño colateral de la progesterona) y sonrío, en un digamos instintivo ejercicio de la tolerancia. People can be so stupid. Reconozco que estoy viendo demasiados capítulos de Seinfeld con la cena, y eso no contribuye a transformarme en una mejor persona, como camino a ser una buena madre. Por otro lado, no sé si existe preparación posible, mucho más allá de haber dejado de fumar hace ya un par de meses, y de evitar intercambios dañinos. People can be so nice. Tendré a mi disposición una tonelada de ropa de bebé años 70s, y eso me alegra, en realidad, me alegra concebir de entrada que no esté a la moda, y que a la vez se distinga. Se prometen visitas desde el Otro Lado, y yo requiero más y más que me ayuden a pegarle la cantilena argentina a la hora de aprender a hablar. Además tengo ocasión de hablar con otra embarazada, más incipiente que yo, y me divierte. People can give surprises to you. Evaluamos que las desventajas estéticas de nuestros respectivos tamaños XXL se contraponen a una mayor eficacia biológica-parturienta. I smile and sigh again. I always knew my hips would help me. Es tan fácil olvidarse del mundo en este estado. No me creería las metáforas utilizadas para describir los movimientos iniciales. Son demasiado sutiles: yo sentí sus huesos involucrados en mi útero. El ombligo que siempre tuve para adentro ha asomado, y me río ante la cicatriz de la primera aventura, que llevaba toda su existencia sin ver la luz. Esos pliegues de mi cuerpo van mutando su significado. Esto es muy divertido, y da un miedo increíble.







lunes 9 de noviembre de 2009

en busca de un final (II)


Mientras subía al avión, en esa cola que se hace ya dentro de la manga y cuando uno viaja en clase económica, mientras esperaba a que las madres dejaran sus carritos de bebé; los músicos dejaran sus instrumentos; los abuelos, sus sillas de ruedas; mientras las azafatas distribuían entre los dos exiguos pasillos, y yo miraba por última vez por la ventanilla de la manga; mientras todo esto sucedía iba decidiendo, o creía que decidía, que tal vez realmente fuera posible narrar esto de tal manera que el acto mismo de contar la historia le pusiera final. Tal vez fuera.



martes 3 de noviembre de 2009

en busca de un final (I)

Entonces, cuando vio el resultado de ese test que nunca antes había hecho con la esperanza de que diera positivo, e incluso ahora mismo mientras aparecían las dos rayitas incriminadoras e instantáneas, iba decidiendo a medida que las dos rayitas se transformaban en un millón de nuevas posibilidades, decidía que la etapa de exposición de los esbozos de escritura llegaba a su fin.



domingo 25 de octubre de 2009

Преступление и наказание

De las lecturas absorbentes
de esas que caen de vez en cuando
cayó en las últimas dos semanas
de manera cruzada, sí, diagonal de intereses
Fiódor y su desparpajo
su telenovela decimonónica y terrorífica
ese sucederse de coincidencias insoportablemente
opresor
de la conciencia individual
-ya de por sí bastante tocada-
del hijo de puta de Raskolnikov
que, para colmo de males,
vino a desilusionarme en la apertura final.
Me identifiqué con él, Napoleón mediante.


Reí tanto, tanto, con su profundidad psicológica.

domingo 11 de octubre de 2009

vísperas


Me encuentro a mí misma concentrada en el sutil acto de escribir acerca de una asociación de conceptos a través de la ignorancia (el acto de ignorar, pero activamente, ¿cómo es?) de por lo menos uno de ellos. Entonces me pregunto si será retóricamente convincente lo que quiero decir, ya que en las últimas semanas sucede bastante, sucede a menudo, que expelo sentencia como quien realmente posee un martillito y toga para hacerlo; esto es, sentencio con la Ley de mi lado, incluso me animaría a afirmar que lo hago con el Espíritu de la Ley de mi lado; pero lo hago de una manera tan yo misma que pierdo toda, pero toda la fuerza en el camino, y acabo sintiéndome debilitada no por mi enemigo, sino por mis propias fuerzas destructivas- con lo cual arribo a un nivel de auto-suficiencia que, si quisiera, no podría implicar más distorsión en la percepción de lo Real. Por suerte, la materia escrita se aleja de lo Real para permitirnos la existencia, y en ese acto, mi distorsión de los conceptos no sólo es posible, sino recomendable.



lunes 28 de septiembre de 2009

copy & paste

"Los países están cada vez más sensibles con su historia. Y obsesionados con su imagen. Son como gánsteres: no quieren la verdad, quieren respeto".

Martin Amis, entrevista en El País (español).


"En España prefieren a los argentinos
Pragmáticos, bien formados y de fácil adaptación, son valorados por sobre otros expatriados latinoamericanos".

Nota del diario La Nación (argentino).

viernes 25 de septiembre de 2009

dejémoslo así

Muy ocupada, muy muy ocupada, como hacía más de un año que no estaba, así de ocupada. Y aún así, nada que hacer, salvo leer, leer, leer, ir de visita al médico, sacame sangre, volveme a sacar sangre, cambiemos de vena, por favor, ésta no da para más. Mirar películas, mirarlas una tras otra, volver a verlas, también. Buscar traductores, volver a ponerlos en activo, en modo espera, hasta que los artículos definitivos sean tal cosa.
Leer, en medio de los ajetreos, que algo ha llegado a su fin. Tenía tantas ganas de que algo se acabara. Eso sí, leo en mis actividades, leo en la facultad, en mis encuentros con los profesores, en el volver a sentarme ahí a escuchar, leo en ese lugar que soy tan, pero tan buena alumna que jamás lograré salir de ahí. Me siento la mejor alumna del mundo. Escribo por mail: "Yo, lo que sigo, es creyéndome estudiante". Creo que es una buena forma de canalizar el infantilismo que caracteriza a mi generación.

Algo se acabó, y no será el infantilismo, tampoco el ser estudiante, ni las visitas al médico. En un ejercicio de metonimia, pienso si debe acabar el blog, como forma de cortar con cierta línea de (i)reflexión sobre las cosas.
Acabar el blog.
Ponerle un punto final, y dispersar a los lectores anónimos por donde sea que estén.
Obligar a un ejercicio activo del interés por mí: nada de pasivos receptores de "noticias".

Planeo.