miércoles 5 de octubre de 2011

words, words, words

Aparte de que la cantidad de tiempo que llevo sin aparecer por aquí trae consigo una serie de cambios en blogger que aún no termino de vislumbrar, también arrastra consigo el incumplimiento de mi última promesa. Supongo que el torbellino de crecimiento en el que me he visto envuelta a partir de la existencia de mi hija tiene que ver con ello. Entiéndase que me refiero primariamente a su propio proceso de crecimiento, al que me veo arrojada cual náufrago a la mar embravecida, y dentro del cual no hay margen para el acostumbramiento, y no tanto a mi propio acontecer, que viene limitándose a ejercitar el manotazo de ahogado justo antes de que el castillo de naipes se derrumbe. Todas estas imágenes tan bonitas y catastróficas  tienen que ver con la sublimidad de algunos sentimientos desencadenados por la convivencia con ese crecimiento. No sé cómo referirme a lo sublime sin caer ni en el absoluto ni en el silencio. Por eso, escribo aunque no sea lo que pensaba decir. Todo está siempre en otro lado.

domingo 5 de junio de 2011

desde luego

si algo confirmo con el correr de los días, es que no por casualidad yo no había compartido tiempo con bebés ajenos.

domingo 27 de marzo de 2011

lo que no sabía

Arisca como soy, y además crecida en estas épocas de individualismo recalcitrante, lo primero que se me reveló al tener a mi bebé conmigo fue que nunca antes había pasado, no digo ya tanto tiempo con un recién nacido, sino algo de tiempo con un recién nacido. No tengo recuerdo de haber compartido más de 15 minutos con un bebé antes de pasar a compartir las 24hs con mi hija. Supongo que si mis hermanos hubieran procreado antes que yo, tal vez se hubiera dado la ocasión de compartir al menos unas horas, así como si alguno de mis amigos más cercanos se decidiera -finalmente- a hacer un hijo. Como nada de esto había sucedido, me encontré con una criatura roja y arrugada en los brazos, y descubrí un montón de cosas que no sabía acerca de los bebés chiquititos. Cuando digo que no sabía quiero decir, con más exactitud, que no tenía ni la más mínima idea de que algo así existiera o pudiera suceder en este mundo. Cosas que nadie piensa necesario comentarte cuando se habla de bebés. Cosas que tal vez no sean relevantes para el discurso materno sobre los hijos. Cosas que me propongo revelar, al ritmo que permiten las diarias ocupaciones, como homenaje al primer aniversario de maternidad que se cumple en estos días. Lo considero un regalo a mí misma en honor a la vida de mi hija.




miércoles 20 de enero de 2010

dejémoslo así

Me encuentran en mi email de siempre.

A pleasure, as usual.

lunes 28 de diciembre de 2009

en busca de un final (III)


Atrapada en la contradicción del anuncio del final, y la intempestiva aparición de entradas que actualizan acerca del estado de mi vida, continúo buscando la resolución. Me interrumpe en la búsqueda la voluntad de contestarle a un comentarista pedorro, de esos de los que hacía mucho tiempo que no recibíamos visita. Me distraigo fácilmente, y la respuesta perfecta (ya la tengo) la dejo pasar. Opto por una mucho más burda, pero no por eso menos enervante.
Así las cosas, retomo para que la última expresión de vida de este espacio no sea tan categórica, cosa que siempre hemos intentado evitar, como siguiendo una máxima jamás pronunciada: No afirmarás en vano.






viernes 18 de diciembre de 2009

domingo 22 de noviembre de 2009

oh, the time


Descubro que tengo infinidad de nuevas ideas relacionadas con la autobiografía, los recuerdos, la memoria; las vivencias, experiencia, narrativas. No se me ocurre de qué manera todo esto saldrá alguna vez a la luz: por ahora lo que sabemos es que daré a luz en abril. No será tauro, como desean algunas, ni espero que piscis como otros: y eso que no me importa ni un rábano de qué signo será. He vuelto a cocinar milanesas que, aunque de pollo, han satisfecho los deseos. Compro chocolate negro (85%) y lo aborrezco por su amargura. Descubro que también contiene cafeína, y prefiero otro cortadito, entonces. No hay límites a los controles posibles sobre el cuerpo de la embarazada: me han recetado un suplemento vitamínico que cubre el 100% de todo lo que necesito ingerir por día. Eso para que no haga falta confiar en mi criterio de una alimentación balanceada. La imagen corporal me la han rechazado varias veces: que ahí no hay nada; que esa panza ya te la había visto antes. Suspiro (descubro que además de ser un gesto que creía estar incorporando a mi repertorio es en realidad un daño colateral de la progesterona) y sonrío, en un digamos instintivo ejercicio de la tolerancia. People can be so stupid. Reconozco que estoy viendo demasiados capítulos de Seinfeld con la cena, y eso no contribuye a transformarme en una mejor persona, como camino a ser una buena madre. Por otro lado, no sé si existe preparación posible, mucho más allá de haber dejado de fumar hace ya un par de meses, y de evitar intercambios dañinos. People can be so nice. Tendré a mi disposición una tonelada de ropa de bebé años 70s, y eso me alegra, en realidad, me alegra concebir de entrada que no esté a la moda, y que a la vez se distinga. Se prometen visitas desde el Otro Lado, y yo requiero más y más que me ayuden a pegarle la cantilena argentina a la hora de aprender a hablar. Además tengo ocasión de hablar con otra embarazada, más incipiente que yo, y me divierte. People can give surprises to you. Evaluamos que las desventajas estéticas de nuestros respectivos tamaños XXL se contraponen a una mayor eficacia biológica-parturienta. I smile and sigh again. I always knew my hips would help me. Es tan fácil olvidarse del mundo en este estado. No me creería las metáforas utilizadas para describir los movimientos iniciales. Son demasiado sutiles: yo sentí sus huesos involucrados en mi útero. El ombligo que siempre tuve para adentro ha asomado, y me río ante la cicatriz de la primera aventura, que llevaba toda su existencia sin ver la luz. Esos pliegues de mi cuerpo van mutando su significado. Esto es muy divertido, y da un miedo increíble.